Las Comunidades Autónomas pueden regular, en el ámbito del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, en términos generales, los siguientes aspectos:

– Importe de la reducción en concepto de mínimo personal y familiar.

– Gravamen Autonómico  (escala progresiva autonómica) y tipo de gravamen autónomico sobre la la renta del ahorro.

– Deducciones autonómicas.

Por tal motivo, resulta fundamental determinar la residencia habitual dentro del territorio español dado que los contribuyentes del Impuesto sobre la Renta de las Personas físicas residentes en el territorio de una Comunidad Autónoma cumplen sus obligaciones tributarias de acuerdo con su residencia habitual actuando como punto de conexión.

Determinación de la residencia habitual en el territorio de una Comunidad Autónoma

Se considera que los contribuyentes son residentes en el territorio de una Comunidad Autónoma:

1.º Cuando permanezcan en su territorio un mayor número de días del período impositivo.

En principio, se considera que una persona física permanece en el territorio de una Comunidad Autónoma cuando en dicho territorio radique su vivienda habitual, salvo prueba en contrario.

2.º Cuando no fuese posible determinar la permanencia a que se refiere el ordinal 1.º anterior, se considerarán residentes en el territorio de la Comunidad Autónoma donde tengan su principal centro de intereses. Se considerará como tal el territorio donde obtengan la mayor parte de la base imponible del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, determinada por los siguientes componentes de renta:

a) Rendimientos del trabajo, que se entenderán obtenidos donde radique el centro de trabajo respectivo, si existe.

b) Rendimientos del capital inmobiliario y ganancias patrimoniales derivados de bienes inmuebles, que se entenderán obtenidos en el lugar en que radiquen éstos.

c) Rendimientos derivados de actividades económicas, ya sean empresariales o profesionales, que se entenderán obtenidos donde radique el centro de gestión de cada una de ellas.

3.º Cuando no pueda determinarse la residencia conforme a los criterios establecidos en los ordinales 1.º y 2.º anteriores, se considerarán residentes en el lugar de su última residencia declarada a efectos del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

Como medida antielusión (norma antielusión), para luchar contra los cambios de residencia virtuales que tengan por objeto principal lograr una menor tributación efectiva aprovechando las ventajas fiscales de una determinada comunidad autónoma.

Por tal motivo, la Ley presume que no ha existido cambio, en relación al rendimiento cedido del IRPF, salvo que la nueva residencia se prolongue de manera continuada durante, al menos, tres año, cuando concurran las siguientes circunstancias:

a) Que en el año en el cual se produce el cambio de residencia o en el siguiente, la base imponible del IRPF sea superior en, al menos, un 50% a la del año anterior al cambio.

En caso de tributación conjunta se determinará de acuerdo con las normas de individualización.

b) Que en el año en el cual se produce la situación a que se refiere el párrafo a) anterior, su tributación efectiva por el IRPF sea inferior a la que hubiese correspondido de acuerdo con la normativa aplicable en la Comunidad Autónoma en la que residía con anterioridad al cambio.

c) Que en el año siguiente a aquel en el cual se produce la situación a que se refiere el párrafo a) anterior, o en el siguiente, vuelva a tener su residencia habitual en el territorio de la Comunidad Autónoma en la que residió con anterioridad al cambio.

Asesoría Samuel Nevado

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