Me centraré en el régimen de “Incentivos fiscales para las empresas de reducida dimensión” regulado en el Capítulo XII del Título VII de la Ley del Impuesto sobre Sociedades, aprobado por el Real Decreto legislativo 4/2004, de 5 de marzo (en lo sucesivo, LIS).

Este régimen resulta de aplicación para aquellas empresas que facturen menos de una cierta cantidad al año, sin que participen otros criterios como número total de trabajadores o el importe total del activo según el balance de situación.

Este régimen consiste, básicamente, en un conjunto de incentivos tributarios:

– Libertad de amortización.

– Libertad de amortización para inversiones de escaso valor.

– Amortización de elementos nuevos del inmovilizado material

– Pérdidas por deterioro de los créditos por posibles insolvencias de deudores.

– Amortizaciones de elementos patrimoniales objeto de reinversión.

– Tipos de gravamen reducido.

Ámbito de aplicación: cifra de negocio

La última reforma ha situado el límite máximo para acogerse a este régimen fiscal especial en los 10 millones de euros (para los periodos 2011 y siguientes).

De manera concreta, el apartado 1 y 2 del artículo 108 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades dispone los siguiente:

Artículo 108. Ámbito de aplicación. Cifra de negocios

1. Los incentivos fiscales establecidos en este capítulo se aplicarán siempre que el importe neto de la cifra de negocios habida en el período impositivo inmediato anterior sea inferior a 10 millones de euros.

2. Cuando la entidad fuere de nueva creación, el importe de la cifra de negocios se referirá al primer período impositivo en que se desarrolle efectivamente la actividad. Si el período impositivo inmediato anterior hubiere tenido una duración inferior al año, o la actividad se hubiere desarrollado durante un plazo también inferior, el importe neto de la cifra de negocios se elevará al año.

Así, es importante señalar que la cifra de los 10 millones de euros se refiere al ejercicio anterior, con indiferencia de la cifra que se alcance durante el periodo en que se disfruta de este régimen especial, salvo en el primer año en que desarrolle efectivamente la actividad. En este caso, el importe se referirá al primer período impositivo.

Por otro lado, el apartado 4 de este mismo artículo establece:

4. Los incentivos fiscales establecidos en este capítulo también serán de aplicación en los tres períodos impositivos inmediatos y siguientes a aquél período impositivo en que la entidad o conjunto de entidades a que se refiere el apartado anterior, alcancen la referida cifra de negocios de 10 millones de euros, determinada de acuerdo con lo establecido en este artículo, siempre que las mismas hayan cumplido las condiciones para ser consideradas como de reducida dimensión tanto en aquél período como en los dos períodos impositivos anteriores a este último.

Así, pese a que la entidad haya alcanzado la cifra de 10 millones de euros, mantendrá en los 3 períodos impositivos siguientes este régimen fiscal especial en el Impuesto sobre Sociedades.

Una cuestión importante es qué se entiende por importe neto de la cifra de negocios. La doctrina de la Dirección General de Tributos nos remite al Plan General de Contabilidad, y la Resolución del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas de 16 de mayo de 1991, la cual desarrolla este concepto, detallando los importes que se deben excluir para el debido cálculo de esta cifra.

Grupo de sociedades

El apartado 3 del artículo 108, como medida antielusión dispone que:

3. Cuando la entidad forme parte de un grupo de sociedades en el sentido del artículo 42 del Código de Comercio, con independencia de la residencia y de la obligación de formular cuentas anuales consolidadas, el importe neto de la cifra de negocios se referirá al conjunto de entidades pertenecientes a dicho grupo. Igualmente se aplicará este criterio cuando una persona física por sí sola o conjuntamente con el cónyuge u otras personas físicas unidas por vínculos de parentesco en línea directa o colateral, consanguínea o por afinidad, hasta el segundo grado inclusive, se encuentren con relación a otras entidades de las que sean socios en alguna de las situaciones a que se refiere el artículo 42 del Código de Comercio, con independencia de la residencia de las entidades y de la obligación de formular cuentas anuales consolidadas.

Con esta medida, se trata de evitar la aplicación del régimen para aquellos grupos familiares que controlan varias sociedades, y que la suma del importe total de la cifra de negocio supere la cifra de los 10 millones de euros.

Resulta importante señalar que la normativa no establece ninguna incompatibilidad con otros de los regímeneses especiales contenidos en la Ley del Impuesto sobre Sociedades.

Asimismo, de manera tradicional, la Dirección General de Tributos venía aceptando que las empresas dedicadas al arrendamiento de inmuebles sin disponer de local y empleado con contrato laboral dedicado exclusivamente a esa actividad, también se podrían beneficiar de este régimen, pese a no tener la consideración de actividad económica.

En el próximo artículo os detallaré las diferentes incentivos fiscales previstos para estas sociedades.

Samuel Nevado

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